jueves, 18 de agosto de 2011

Pérez-Reverte


Tengo la fortuna en este momento compartir mi vida con una persona a la cual quiero y amo.
Leyendo un  foro o blog (www.enlamadriguera.com) me encontré este escrito de Arturo Pérez-Reverte, son esos escritos que te los encuentras en el momento adecuado, me ayudó a reforzar el por qué sigo con esta persona, porque somos valientes y estamos juntos porque queremos, convicción de estar. Hombro a hombro no atrás ni adelante siempre juntos. 

Para quienes tenemos el valor. Y lo que tenga que durar, cada día es un día.
Y para esta entrada se me antoja  escuchar a Chavela Vargas!!


Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás
aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto
convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.
Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido.

Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verde gris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los vi cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.


Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa. Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto.


Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad. La

imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se auto confiné a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.

A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal

cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando
la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de
maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.

Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus

correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual,
sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo. Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro.

Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier

cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.

jueves, 9 de junio de 2011

Putas



Se acercó y vio a su madre copulando con ese extraño, esta imagen lo marcaria para toda su vida. Creció con este acontecimiento. Nunca le falto alimento y vestimenta. Sé fue a trabajar con sus tíos a muy temprana a edad.
Los amigos del pueblo le decían que su madre era una puta,  desde hace momento se convirtió en un misógino.
Creció y tuvo mucho sexo con muchas mujeres, a los veinticinco embarazó a una mujer, todos los domingos bebía alcohol y su odio a las mujeres renacía como cerillo acercándose a la gasolina, explotaba.
Reclamaba infidelidad, pero aquella mujer, ahora su esposa, siempre estuvo preñada casi todo el tiempo. La mujer tuvo  11 hijos, aguanto más de 35 años todo por “las crías”.
Ahora está solo, pero vive con su mujer y sus hijos pero solo al fin de cuenta, no logra borrar de su memoria a su madre copulando.  Y renace el odio a la mujer.

jueves, 24 de marzo de 2011

Y se va al aire



Inicio


Créanme es muy fácil, solo es necesario ir al metro y descender en la estación La Lagunilla, internarte en una de las calles de la colonia más peligrosa de la ciudad de México, bueno eso no los han hecho creer, Tepito (ya me dijeron que no es necesario ir hasta allá). No falta el tipo que te pregunta, ¿Qué buscas?, una pregunta abierta para una necesidad cerrada.
Con cierto nerviosismo pregunto, ¿tienes mota? , Pues ¿Cuánto quieres?. No sé, un poco. Solo cien pa´arriba. No no quiero tanto. Después de una negociación llegamos a un acuerdo.
Ya teniendo la yerba en mi posesión, tarde en una semana en decidirme, era la primera vez. La falta de conocimiento de cómo preparar un churro desespera, al final logre hacer uno.

Se quema

No sé fumar y un porro fue demasiado, la yerba seca quemándose a unos centímetros de mí. Inhalo, el humo provoca una tos insoportable, pero logre controlar, el olor tan característico de la yerba, el humo invadiendo la habitación, y de repente la sensación de la habitación cambió, la música se distorsionó, ya no recordaba lo hace unos segundos había realizado y de repente lo recordaba, la luz del monitor fue intensa, era como ver el mundo en 3D, si como si tuvieras lentes, esos que te proporcionan en los cines.
Te quedas sentado y el tiempo pasa y pasa, y te das cuenta que tu piel percibe la más ligera corriente de aire, el ritmo de la música me hace mover la cabeza o el pie, Todas estas nuevas sensaciones me confunden y de repente me digo que no está bien. Y otra vez olvido lo que hace unos instantes había pensado. No sentía hambre pero llegue a la cocina y me prepare un café, comí lo que tenía a la mano, casi sin azúcar el café me pareció demasiado dulce y lo deje y siempre esa sensación de olvidarlo y recordarlo.

Me fastidie y me metí a las cobijas la oscuridad me dio pánico que pronto olvide. Un mareo, la música con sonidos que ya había olvidados pero ahora más intensos.  Pero la calma me llevo a un sueño, un sueño de persecución y mi noche no fue tranquila.

Se Va al Aire

Desperté con un poco sobresalto, todavía había THC en el cuerpo, paulatinamente el tiempo volvía a la velocidad normal. Agradecí que ese momento, me aturdió y fastidió la sensación de pausa en mi vida


Al final

No quiero ser moralino
Solo fue un churrito, los demás los tengo ahí debajo del televisor, no están guardados. La adicción se da con muchos más, sería tonto tirarlos, se consigue fácilmente. No puedo decir que está mal, hay sensaciones muy chidas que fueron buenas experimentar y me quedo con eso, con la experiencia. No soporto la idea de olvidar lo que hago, me gusta estar consciente de mis actos.
En la tercera noche todavía se presentó la paranoia, para mí no vale la pena.

¿Y la Rola?

La verdad, no estaba seguro de anexar una canción pero el itunes muchas de las veces te da la respuesta, por lo que  agrego la canción que da título a este blog.  Y puedo volar solo con disfrutar la vida así como viene.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Alas Rotas

¿Sabes cómo puedes matar a una sociedad?
Fácil, mata las ilusiones.




 

Mi escuela primaria consistía en dos inmuebles, los separaba una de las avenidas del pueblo para evitar accidentes construyeron más aulas, el inmueble más antiguo quedó en desuso. No recuerdo la edad pero debería de tener entre 16 o 17 años, me percate de ese viejo inmueble. Con gran inventiva vi en esas aulas un gran proyecto, una oportunidad de que el pueblo tuviera un centro cultural, o algo más.

El edificio si bien era viejo todavía podía ser reutilizado, es de esas edificaciones de gran tamaño, altas, grandes, contaba con 6 aulas, y vi en esos espacios una biblioteca, un cine club, un pequeño teatro, taller de lectura, sala de internet (algo innovador para aquella época). Así que solo quedaba poner manos a la obra, me puse en contacto con las viejas amistades que me dejo aquella primaria y cuyos lasos seguían vivos y les platique la idea y así logramos unir un grupo de ocho jóvenes de entre 16 y 19 años, nos ilusionamos, vimos en nuestra mente la oportunidad de hacer algo por la comunidad, la tarea no era fácil, conseguir permisos para utilizar el inmueble, así lo hicimos, acudimos con el director para que nos prestara el edificio y la respuesta fue rápida y concisa: no se puede, no es que no quiera y no depende de mí.
Para el grupo no decayó el ánimo si se cerraba una puerta había más, visitamos al presidente municipal y la respuesta no fue diferente a la del director: con gusto los apoyaríamos pero no tenemos injerencia y los recursos los deben de pagar ustedes, aun con la respuesta acudimos con el delegado del pueblo para solicitar ayuda, y así sucesivamente y nos rompieron el deseo, todo quedo como una experiencia.

En ese momento al grupo les quitaron las alas, algunos vieron los difícil de hacer algo y se empezaron a retirar, vieron trabas a algo que parecía fácil, porque para la biblioteca había vecinos que podían donar libros, para el teatro solo era cuestión de reparar algunas viejas butacas, y sobre todo había muchos jóvenes deseosos de hacer algo diferente que no sea fut o ver TV.

Tal vez nos falto tenacidad pero las olas son muy fuertes para ese grupo de algas que decidió estar contra corriente.

Ahora le pedimos a la juventud todo y no les damos nada. Desde entonces me percate de lo estúpido que es nuestra política. Y ahora el gobierno se pregunta porque Cd Juárez, Tijuana y todos las poblaciones en donde hay conflicto. Mi viejo pueblo no está lejos de esa problemática y ahora que ciudad de México ha tragado a los municipios del Edo de México, hoy ya son parte del gran monstruo.


Solo queda compartir esta canción que a muchos les traerá buenos recuerdos y me hace pensar que el mundo no ha cambiado completamente.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Dónde se encuentra el amor?


¿En dónde se encuentra el amor?
Es una pregunta difícil de responder.

Y de alguna forma todos buscamos el amor, sin darnos cuenta pasa frente a nosotros, pero estamos ensimismados que lo dejamos pasar, sin saberlo está ahí, en el compañero de trabajo, en el cuarto oscuro, en el tipo que peleamos el día de hoy, en el cine porno, en el chofer que nos lleva a casa, en nosotros mismos.

Pero ¿en dónde se encuentra el amor?
Es una pregunta difícil


 

Para mi amigo Francisco

miércoles, 19 de enero de 2011

Una princesita y dos caballeros


Este pequeño relato no es mío.

“Erase una vez una princesita que salió a dar un paseo en el campo, era un campo muy hermoso en el pastoreaban lindos borregos, era un lindo paisaje. A lo lejos, la princesita vio que se acercaba unas nubes muy negras y que poco a poco oscurecía el día. Una gota de agua cayó rápidamente y luego otra hasta convertirse en un aguacero, pero como la princesita era muy precavida en su bolso un paraguas traía. Dos caballeros que el campo hacía de vigías, con sus armaduras corrían, la princesita siendo una damita les dijo que bajo su gran paraguas cabrían. Con solemnidad y respeto los dos caballeros aceptaron la invitación, después de varios minutos la lluvia cesaría, los dos caballeros en muestra de agradecimiento juraron que la cuidarían, Y fue entonces que el sol con su cara alegre aparecería, iluminado todo el campo húmedo, las flores empezaron a brotar, y los rebaños a pastorear. Como recuerdo del compromiso que hicieron los dos caballeros a la pequeña princesa, un hermoso arcoíris aparecería.”

Sé que es un cuento muy burdo, está basado en un dibujo que hace meses nos regalo nuestra sobrina Mela, la historia nos la conto ella, en la cual ella es la princesa y nosotros los dos caballeros. ¿No se cuanto la hemos influido?, ella solo sabe que somos sus tíos, no tiene prejuicios, no le importa si dormimos juntos, lo que si le importa es que la queremos mucho. Y le mostramos el amor que le tenemos, ahora solo tiene 5 años no sé si en algún momento cambiara.

Con esto también quiero decir, principalmente para las personas que no están de acuerdo con la adopción homoparental, que los niños son lo que nosotros queramos que sean, todo depende de los valores que deseemos darles y que cuando una pareja homosexual decida ser padre, en la mayoría de los casos, va ser por convicción, y echarse una responsabilidad de esta no cualquiera.

Les dejo una canción de la banda sonora “Where the Wild Things Are”, una película que me llevó a recordar a ese niño que está guardado en mí, donde no hay malicia, ni prejuicios.